De finales del siglo XVII. Esta danza se baila principalmente en la zona de los Picos de Europa con características genuinas, distintas del pericote asturiano. Es una danza de romería movida aunque monótona, pero se trata de ser el único baile de nuestra región en el que un mozo baila con dos mozas. Entra en juego la coquetería y se finge resistencia a bailar con algún que otro desprecio y el dejarse convencer, muy típico de los bailes de Cantabria.