Los picayos son netamente montañeses. Se bailan en distintos lugares de nuestra región, posiblemente desde el siglo XV. Se les puede considerar como una prolongación de los actos religiosos más solemnes y, sobre todo, como una participación más directa del pueblo en los actos litúrgicos para glorificar a la Virgen y honrar al Santo Patrono de su aldea. La danza se divide en 3 partes: la primera es la salutación en la que se pide permiso a la virgen para rendirle el homenaje del baile; la segunda, lo constituye el romance del panegírico al Santo y el canto termina con una despedida entre cortesía y aviso, costumbre muy típica de nuestros pueblos.
Letra:
Para empezar a bailar
Venía pedimos primero
A la virgen mi patrona
Y a la justicia del pueblo.
Con mucha solemnidad
Hoy la fiesta se celebra
La montaña con fervor
A su patrona venera.
Patrona de la montaña
Virgen Bien Aparecida
Desde aquí te saludamos
Con más fervor cada día
Viva quien la celebró
Hoy aquí misa mayor
Al señor cura del pueblo
Que a Cristo representó.
Los que cantaron la misa
Quisieramos saludar
Si lo han hecho de primor
La Virgen les premiará.
Por encima la corona
Del señor predicador
Pasa una paloma blanca
Que es la madre del Señor.
Al señor cura del pueblo
Dios le de muchas victorias
Que enseña a los feligreses
El camino de la gloria.
Al alcalde de este pueblo
Quisieramos saludar
Que en docenas de cohetes
Ha gastado un dineral.
Tiren tiros tiradores
Bajen las andas al suelo
Que la Bien Aparecida
Les bendice desde el cielo.
A los mozos bailadores
Benditas gracias les damos
Que han tenido la bondad
de venir a acompañarnos.
Estas danzas que bailamos
Con mucha gracia y primores
Es la ofrenda que te hacen
Estos mozos bailadores.
Alla vá la despedida
bien lo sentimos señores
quien pudiera en este momento
lanzar por la boca flores
lanzar por la boca flores.